Necesidades a las que hace frente el proyecto
La invasión rusa a Ucrania ha provocado daños materiales y humanos. En este segundo caso, muchos de ellos son irreparables, ya que muchos niños y niñas de Ucrania han perdido a sus seres queridos y han tenido que ser acogidos por los servicios sociales en orfanatos.
El estrés que han vivido y siguen viviendo en estos más de dos años de guerra es muy grande. El hecho de no poder dormir y descansar debido a las constantes alarmas antiaéreas y a dormir en bañeras o en pasillos para protegerse de la rotura de los cristales en caso de estallido de una bomba, provoca un estado emocional muy crítico. Hablamos de menores que crecerán con unas heridas psicológicas difíciles de curar.
Por ello, debemos realizar acciones que les permitan poder mirar al cielo sin ver drones o aviones de combate, dormir sabiendo que no se tendrán que levantar de madrugada, vestirse rápidamente e ir a un refugio o de poder disfrutar de actividades propias de su edad sin temor a ser alcanzados por armas rusas.
¿Por qué en mallorca?
Por un lado, el pueblo mallorquín ha acogido de manera increíble a las familias ucranianas refugiadas en la isla, además de apoyar a entidades como Amar Ucrania a poder atender sus necesidades básicas de alimentación y productos de higiene.
Por otro lado, porque la Asociación Amar Ucrania dispone del albergue de Calviá con capacidad suficiente y con las comodidades necesarias para acoger de forma temporal a niños y niñas de Ucrania.
Finalmente, porque el Gobierno de Ucrania, en colaboración con el Consulado de Ucrania en Barcelona y la entidad UA Hart Charitable Foundation, ha elegido nuestra entidad como destino ideal para estos niños y niñas huérfanas que necesitan un respiro emocional.

